Código ético

 

La fotografía de naturaleza es una actividad en auge, y los fotógrafos, profesionales y aficionados, debemos de concienciarnos de su gran valor como herramienta de divulgación y respeto de los valores naturales.

Es por ello que debemos ser los primeros en actuar de forma coherente y respetuosa en el medio natural.

La Asociación Española de Fotógrafos de Naturaleza, AEFONA, recoge una serie de pautas y recomendaciones de comportamiento y actuación que deben estar presentes en nuestros quehaceres fotográficos y que deberíamos de asumir como un compromiso personal.

Por ello, AGAFONA se adhiere al Código Ético de la Asociación Española de Fotógrafos de Naturaleza, AEFONA.


CÓDIGO ÉTICO DE AEFONA

El Tratado de Lisboa, que entró en vigor el 1 de diciembre de 2009, determinó al más alto nivel la obligación de poner en marcha políticas públicas integrales de bienestar animal sobre la base de que los animales (entre ellos los animales salvajes) son «seres sensibles» y no meras cosas (artículo 13 del Tratado de Funcionamiento de la UE). Esta obligación afecta al Estado, a las CC. AA. y a las entidades locales. También les alcanza la obligación de tomar esas decisiones sobre la base de la denominada ciencia aplicada del bienestar animal, que sigue siendo una desconocida en España para los principales sectores profesionales llamados precisamente a tener contacto cotidiano con animales.

Nuestro código ético

El respeto por la naturaleza debe prevalecer sobre cualquier actividad desarrollada en el entorno natural. El presente código ético es la declaración de principios básicos para la práctica de nuestra actividad que establece AEFONA con el fin de instar a todos sus socios y seguidores a que lo asuman como un compromiso personal.

Como miembros de la Asociación Española de Fotógrafos de Naturaleza, debemos mantener los más altos estándares éticos en diversos ámbitos de actuación, con el ánimo de ser un ejemplo de integridad y comportamiento, especialmente para las nuevas generaciones de fotógrafos. 

1.   El fotógrafo de la naturaleza debe reflejar fielmente las situaciones naturales y evitar sufrimientos, perturbaciones o interferencias en el comportamiento de los seres vivos, teniendo como principal lema que la seguridad del sujeto debe primar sobre la obtención de una imagen. En el caso de fotografiar especies animales en cautividad, privadas temporalmente de libertad, manejadas o cultivadas (si se trata de plantas), debe especificarlo.
2.   El conocimiento amortigua los impactos. El fotógrafo de naturaleza no solo debe aprender las técnicas necesarias, sino que debería esforzarse por documentarse y conocer el comportamiento, biología y requerimientos de la especie. Buscar el apoyo de personas experimentadas y perfeccionarse en este conocimiento debería ser vocación de todo fotógrafo de la naturaleza.
3.   Debemos dar ejemplo con nuestras actitudes. El fotógrafo debe obtener los permisos pertinentes, especialmente en el caso de especies protegidas, y conocer la normativa de los espacios naturales, especialmente en las áreas protegidas donde se desarrolle nuestra actividad. Asimismo, resulta recomendable colaborar con la guardería local.
4.   El respeto y la conservación de la integridad del paisaje y su valores patrimoniales (patrimonio arqueológico, formaciones geológicas, elementos minerales, etc.) debe prevalecer sobre la práctica de la fotografía. Se evitará cualquier alteración o manipulación irreversible. No debemos dejar ningún tipo de residuo en la naturaleza. Las plantas también son seres vivos que merecen toda nuestra consideración. Siempre es mejor apartar o sujetar ramas que cortarlas o arrancarlas, aunque se trate de especies comunes. La vida es tan valiosa en especies escasas como en especies comunes. La ocultación de escondites y observatorios debe hacerse con ramas secas, balas de paja, materiales inorgánicos…
5.   Una perturbación específica que hay que evitar es la excesiva proximidad al sujeto, que produce en el animal estrés, intimidación, modificaciones de su actividad y, sobre todo, habituación a la presencia humana. El uso de reclamos sonoros con cantos de aves está especialmente desaconsejado en época de cría, por el impacto negativo que tiene sobre la avifauna. El fotógrafo experimentado debe aprender a reconocer los indicios de estrés y evitarlos.
6.   Hay que prestar una especial atención en las circunstancias en las que los seres vivos pueden ser más vulnerables, como en época de nidificación, de muda del plumaje o ante condiciones meteorológicas desfavorables. Se desaconseja la fotografía de aves en sus nidos. La alteración del entorno de un nido y la presencia visible del fotógrafo o su equipo puede llamar la atención de otras personas o depredadores sobre el sujeto y debe evitarse.
7.   No es aconsejable alimentar a la fauna salvaje para la realización de actividades fotográficas, ya que puede crear notables alteraciones en individuos y poblaciones, introducir enfermedades y ocasionar accidentes o comportamientos no naturales. El uso de animales utilizados como cebos vivos, con su capacidad de escape limitada, es una práctica considerada como poco ética y que debe ser informada por el autor en la imagen.
8.   No es práctica recomendable extraer ejemplares de su hábitat o trasladarlos del lugar o circunstancias en las que se encuentren para tomar imágenes en otro lugar despejado o, incluso en estudio o terrario, ya que se produce estrés, se pone en peligro al animal y, además, no se documentan debidamente las circunstancias naturales en las que habita.
9.   Los centros especiales donde se mantienen especies animales en cautividad tienen una normativa precisa para los visitantes que debemos conocer y cumplir. Algunas iniciativas priorizan la actividad económica sobre su inherente función educativa o el bienestar de los animales; si acudimos a ellos estamos fomentando su explotación. En el caso de seres vivos, el autor debe expresar claramente en qué condiciones y contexto obtuvo la imagen y si ésta procede de animales en cautividad o con su libertad restringida en algún modo.
10.  La postura de los fotógrafos de naturaleza, de respeto y no intromisión en cualquier manifestación de la naturaleza, ha de estar argumentada y debería ser objeto de divulgación a través de nuestras herramientas: reportajes, exposiciones, audiovisuales… Ante cualquier infracción o situación indeseable, incluidas las actuaciones al margen de la legalidad vigente que pudieran realizar otros fotógrafos, debemos informar a las autoridades.
 
Estas son las recomendaciones genéricas para nuestros asociados y la postura oficial de AEFONA ante las cuestiones éticas que plantea nuestro trabajo en la naturaleza.